HISTORIA DE LAS APARICIONES

En el límite sur de la Comunidad de Madrid, cercano a la autovía de Toledo y fronterizo con esta provincia, se encuentra el Santuario de Santa María de la Cruz, en la demarcación de Cubas de la Sagra, enclavado en pleno campo y al que se accede por caminos de tierra.  Lugar tranquilo y silencioso conocido por muchos, pero también desconocido para muchos, incluso de las poblaciones más cercanas.

El origen de este Santuario se conoce por documentos antiguos, donde se narran las Apariciones de Ntra. Sra. Santa María de la Cruz que, en el año de gracia de 1449, tuvieron lugar en la población de Cubas de la Sagra: una hermosa Señora fue vista por la pastorcita Inés, niña de 12 años, que cuidaba la piara de cerdos perteneciente a su padre.

Santuario Santa María de la Cruz, Cubas de la Sagra

¿Cómo era la Señora que viera Inés?

“Muy fermosa, reluciente, vestida de paños de oro, que resplandecía su rostro, llevaba una toca y una como saya abrochada adelante, ambas de oro; que no traía chapines, sino zapatos también de oro, y no tenía corona en la cabeza ni sortijas en las manos, las cuales vio blancas como la nieve, y su voz delgada, mucho fermosa, a la pregunta si la Señora traía olores, respondió que ella no olió”.

¿Cómo era la niña a quién se apareció la Señora? 

“Inés era notablemente piadosa: confesaba desde los seis años frecuentemente, rezaba el rosario, ayunaba la media cuaresma y las vigilias de los santos, desde hacía cuatro años, y no bebía vino; en las bodas no cantaba ni bailaba como las otras mozas; guardando los cerdos rezaba el rosario y no era rencillosa”.

En la primera aparición, lunes 3 de marzo de 1449, la Señora manda a la pequeña que

“digas a las gentes que se confiesen y aderecen sus ánimas”.

En las dos siguientes repite el mismo mandato (4 y 7 de marzo). 

En la del día 9 de marzo (cuarta aparición) la Señora, respondiendo a la petición que a través de Inés hiciera el clérigo Juan González, manifiesta:

“Yo soy la Virgen Santa María”.

Y apretando la mano de la pequeña le dio la señal solicitada diciéndole:

“anda vete con esta señal porque crean… e llegarás cuando salgan de la Misa”.

El brazo de Inés quedó dolorido hasta el codo, como seco y el dedo pulgar pegado a su mano.

Ante tal prodigio, comprobado por todo el pueblo,

“los fieles descalzos organizaron una procesión hasta el lugar de la aparición con candelas y hachas encendidas y una cruz de palo, que allí mismo hicieron.  La niña paró el cortejo al darse cuenta de que la Virgen la llamaba, el regidor que portaba la cruz la puso en sus manos y avanzó hasta donde se encontraba la Señora.  Anduvieron juntas y al alcanzar el lugar donde le había dado la señal, la Virgen María tomó la cruz en la mano derecha, se arrodilló ante la cruz y tras levantarse la clavó en el suelo y dijo: «e han de facerme aquí una iglesia, que llamen Santa María»”.

A estas apariciones siguieron sendos Procesos para comprobar su veracidad. Uno el día 10 de marzo de 1449 en la iglesia de San Andrés de Cubas donde se tomó declaración a Inés.  El segundo el 21 del mismo mes a petición del racionero de la Iglesia de Toledo, cura de Cubas. El último el día 23 de abril por mandato del Arzobispo de Toledo D. Alfonso Carrillo Acuña, que enterado de lo acaecido concedió licencia para edificar una iglesia en el lugar donde apareció la Señora y ordenó iniciar un Proceso en cuyas Actas se recogen las declaraciones de 20 testigos.

Inmediatamente comenzaron a edificar una ermita, acabada antes del año.

Quince años después de las apariciones, 1464, vivían junto a ella un grupo de Beatas de la Orden de la Penitencia de San Francisco.

Tomado de: 

José Luis de Urrutia, S.J. “Cubas, desconocido Lourdes junto a Madrid”. Colección Apariciones de la Virgen aprobadas por la Iglesia, 3ª Edición. Madrid.

Gaspar Calvo Moralejo, OFM, y Sor Mª Victoria Triviño, OSC.  “Libro de los Aparecimientos de Santa María de la Cruz”. Hermanas Clarisas. Cubas de la Sagra.  Madrid 2025.

CONVENTO DE SANTA MARÍA DE LA CRUZ: MÁS DE 500 AÑOS DE VIDA FRANCISCANA

Junto a la nueva iglesia de Santa María de la Cruz, edificada a petición de la Santa Virgen, fueron a vivir Inés y un grupo de mujeres piadosas.  Con sus bienes comenzaron a construir una casa, y tenían cuidado de la que se llamó, al principio la Casa de la Virgen.  Por toda la comarca había una gran devoción a este lugar, y cada año se celebraba la romería en recuerdo de las apariciones.

Mª Victoria Triviño en su libro “Mujer, predicadora y párroco. La Santa Juana (1481-1534)” apunta tres fases en el desarrollo del Convento de Santa María de la Cruz.  En el momento actual podemos añadir una cuarta fase:

Primera fase

de 1449 a  1464

BEATERIO FRANCISCANO

Segunda fase

de 1464 a 1509

DE BEATERIO A CONVENTO.  JUANA VÁZQUEZ GUTIÉRREZ

Tercera fase

de 1509 a 1975

CONVENTO DE LA TERCERA ORDEN DE SAN FRANCISCO

Cuarta fase

desde 1975

CONVENTO HERMANAS POBRES DE SANTA CLARA

BEATERIO FRANCISCANO 1449- 1464 (Primera  Fase)

“El grupo de mujeres piadosas se configuró como Beaterio de inspiración franciscana, sin votos, sin clausura, y sin una vinculación institucional determinada.

Pasaban sus días en la oración, la penitencia y el trabajo.  Cuidaban el templo.  Iban al pueblo a misa. Tenían telares donde hacían cintas y tocas.  Tenían ganado menor y cerdos que ellas mismas apacentaban por la pradera. Y cuando estas cosas no daban lo suficiente para vivir, salían a pedir limosna.

Ordinariamente, las beatas unían a la oración  y penitencia, las obras de caridad, que solían ejercer en los hospitales.  El grupo de Cubas, por habitar en un edificio aislado en medio del campo, no podían realizar este ideal de las obras de misericordia en los hospitales, pero lo hacían acogiendo a los peregrinos y romeros, sanos o enfermos, que acudían al santuario.

El edificio conventual que las beatas construían con sus bienes “con la hechura y poca capacidad que su pequeño número había menester” estuvo terminado el año 1464, quince años después de las apariciones”.

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